Antes de cortar el primer tablón hay una conversación: qué pieza necesitas, qué hueco tienes y cuánto puede esperar la madera. Aquí contamos el orden real de los pasos, los tiempos que manejamos en el taller y los detalles que conviene resolver por tu parte antes de confirmar nada.
Desde la primera medición hasta el tablón cortado pasan varias semanas. Esta es la secuencia real, con sus tiempos y sus frenos, para que sepas en qué punto estás antes de encargar.
Semana 1
Antes de hablar de medidas de mesa, conviene saber si la pieza sube por la escalera. Pedimos el ancho de rellano, la altura del pasamanos y una foto del hueco. Con eso decidimos si la tapa va en un solo tablón o en dos unidos con espiga pasante. Roble para comedor, nogal para estantería, fresno para asientos que reciben golpes.
Semanas 2 a 4
Revisamos el stock de tablones secados al aire. Si la especie que buscas está en lista de espera, el carrito lo avisa antes de confirmar. En ese caso te proponemos una alternativa de veta similar o te damos una fecha estimada de entrada. No forzamos el secado en horno para acortar plazos: la madera que trabaja después se nota en la junta.
Semanas 5 a 8
Aquí es donde la pieza toma forma. Los ensambles de caja y espiga se marcan a mano y se ajustan con formón. En los taburetes, el asiento se vacía con gubia hasta dejar una concavidad suave. Es la fase más larga y la que menos se puede acelerar sin perder el ajuste.
Semana 9
Aplicamos aceite de linaza en varias capas finas, dejando secar entre mano y mano. El acabado queda mate, con la veta visible y sin película plástica. Cada pieza sale del banco con su ficha de medidas reales, especie y tiempo de entrega estimado, para que puedas comprobar el porte por volumen antes de pagar.
Semana 10
La pieza viaja embalada por volumen, con las clavijas numeradas si va desarmada. Al llegar, conviene dejarla un día aclimatándose antes de montar. Los rayones leves se repasan con un trapo y lija fina sin desmontar nada. Si algo no encaja, escríbenos a info@katumati.com antes de forzar la unión.
Antes de cortar madera hay una conversación, una medida y una decisión sobre la especie. Este es el recorrido habitual de un pedido, desde el primer mensaje hasta que la pieza sale del taller embalada.
Nos cuentas qué pieza buscas y para qué espacio. Lo primero que pedimos son las medidas reales del hueco y del acceso: ancho de puerta, giro de escalera y altura libre. Muchos pedidos cambian de formato en este punto, y es mejor saberlo antes de elegir el tablón.
Revisamos qué tenemos en tablones secados al aire: roble europeo, nogal americano o fresno. Según el uso, proponemos una especie u otra. El acabado al aceite de linaza se aplica en dos manos y se puede repasar en casa con un trapo y lija fina cuando aparecen marcas de vasos o pequeños rayones.
Antes de entrar al banco de trabajo, cada pieza recibe su ficha: medidas finales, especie, tipo de ensamble y tiempo estimado de entrega. Si el tablón está en lista de espera, lo avisamos en ese momento y no bloqueamos el pedido hasta que confirmes.
Corte, cepillado y ensamble de caja y espiga. Las uniones se encolan y se refuerzan con clavijas de madera, sin herrajes metálicos a la vista. Es la fase más larga y la que menos se puede acelerar: la madera necesita su tiempo entre pasos para no moverse después.
La pieza se envuelve con protección en cantos y esquinas. El porte se calcula por volumen, no por peso, así que una mesa y una estantería pueden compartir envío si van en el mismo pedido. El carrito muestra ese cálculo antes de cerrar.
Recibes la pieza con su ficha y una nota breve sobre mantenimiento. Con el tiempo, si la superficie se ve apagada, basta una lija fina y una capa ligera de aceite. No hace falta desmontar nada ni devolver la pieza al taller.
Si quieres ver cómo se aplica este recorrido a una pieza concreta, revisa la mesa de comedor en roble macizo o escríbenos desde la página de contacto con las medidas de tu hueco.